Caubet
Hoy quiero recordar con afecto a Jose Ramon Caubet Rovira, Pep para los amigos. Mallorquín, catalán, con toques irlandeses y algo de sefardí.
Lo conocí de rebote gracias a Ruben Garcia Cebollero, un joven escritor de Barcelona de inmenso talento.
Pep, nos dejo en octubre 2012. Nuestra ultima entrevista fue en Julio en una de mis escapadas habituales a Mallorca, nos despedimos teniendo muy claro que seria muy probablemente la ultima que nos veríamos.
Le prometí traducir su poemario Esencias al francés cosa que he hecho con mucho gusto, por que al traducirlo, lo reconozco en cada frase.
Si hubiera podido ser agua, creo que lo habría sido, transformándose y adaptándose a cada nueva situación y esperando de los demás lo mismo.
A veces le llevaba la contraria, y el me provocaba verbalmente, era un juego, una especie de brainstorming del que los dos aprendíamos y con el cual en ocasiones sacudíamos a otros.
He de decir que me marco su personalidad como pocos seres humanos consiguen hacer, tanto como considerarlo en muchos aspectos un padre creativo. A pesar de que ya no esta físicamente entre nosotros, siempre me acompañara su ejemplo.
Hoy quiero redirle un pequeño homenaje con la traducción de uno de sus poemas, que personalmente me parece muy revelador.

CONNAÎTRE

J’ ai étudié la médecine
pour connaître l’organisme
dans lequel je habite et je suis

et j’ai compris
tout est besoin
tout obéit à tout

et chaque partie est un tout
et la fin essentielle à tout cela
c’est l’expérimentation
et l’apprentissage de la survie

en conditions changeantes
pour arriver à la perfection
impossible et la communiquer
en codes à suivre
et que plus nous nous protégeons
plus nous nous éloignons de la vie

Anuncios

ASUMIR LA NEGRITUD, SOBRESALTO DIGNO

La colonización, junto con su pretendida civilización progresista desvirtuó pueblos enteros y sus culturas. No solo rompió con los moldes arcaicos, los desraízo por considerarlos obsoletos. Sin embargo, no por mucho eliminar civilizaciones se consiguió realmente su desaparición. A los humanos nos gusta por alguna extraña razón desenterrar a los muertos. Queremos saber de dónde venimos y las argumentaciones racionalistas no mitigan esa sed. La arqueología sentimental proporciona líneas de comportamiento indagatorio. Así aparecen en la historia moderna personajes desarraigados culturalmente por circunstancias migratorias, insatisfechos con las propuestas culturales novedosas y modernas de su entorno.

A principios de los años treinta del siglo pasado surgieron tres estudiantes negros en Francia reivindicando su negritud. El término fue acuñado por Aimé Césaire, en la revista “L’Etudiant Noir” publicada en Paris en 1935. El martiniqués inventor del concepto fue uno de ellos junto a Léopold Sédar Senghor de origen senegalés y el guayanés Léon Gontran Damas.

Ya William E.B. Dubois, había negado la asimilación de los negros americanos a la sociedad de dominación blanca en el seno de los Estados Unidos de América (“The Soul of Black People, 1890), según él, el pueblo negro como raza tenía algo que aportar a la civilización y a la humanidad como ninguna otra raza podría hacerlo. Era la versión subjetiva de la Negritud, o su semilla, por decirlo así.

Más tarde los estudiantes anteriormente citados revisarían el concepto, defendiendo una cultura que consideraban amenazada y que debían restaurar a su debido lugar. Reclamando el respeto por su identidad cultural ante una situación en que el colonizado era ninguneado por el colonizador. De forma que se les representaba como un seres cobardes, estériles y menos profundos que sus conquistadores. En ningún caso se parte de la base que el negro tenga también algo que aportar a la civilización. Prueba de ello es que podemos citar los nombres de algunos faraones de Egipto, o algunas de las dinastías árabes norte-africanas, ya que forma parte de nuestra educación, sin embargo, no sabemos quienes fueron los protagonistas de la historia africana sub-sahariana a menos que hagamos alguna búsqueda exhaustiva. Es como si en el momento de la colonización dejarán de existir, como si nunca hubieran tenido historia propia, atropellados y reducidos a la nada más absoluta. El efecto en ellos es peor, es como si hubieran rellenado sus cerebros con la fatalidad o la ineptitud, sin poder para elaborar su propio destino. Sin pasado, sin futuro.

La negritud, no pretendía la negación de la cultura blanca, racionalista, científica, materialista y atea; solo un replanteamiento de la especificidad negra que parecía amenazada desde el respeto por otras formas de entender este planeta en el que todos somos vecinos.

Un “Patchwork” mundial de singularidades formando un mestizaje cultural, sin que por ello se tratara de una globalización de la cultura. Cada pueblo podría aportar de ese modo algo al conjunto. Tal como dijo Senghor: “La emoción es negra como la razón helénica”, la emoción del africano podía aportar y puede aún aportar sentido a la cultura, y especialmente a la literatura.

En la defensa de ese ideal se llegaron a utilizar términos duros, Dumas poéticamente dice:

“Nunca sabrán este rencor de mi corazón, ese ojo de mi desconfianza abierto demasiado tarde robaron un espacio que era mío. Las costumbres, los días, la vida, la canción, el ritmo…

Nada sabría calmar tanto mi odio como un buen charco de sangre (…) Un odio que crece al margen de los negreros de las cargas fétidas de esclavitud cruel…”

Algunas personas aprovecharon el filón para hacer de ello una reivindicación política de derechos, no parece que ese haya sido el objetivo principal de los tres estudiantes, más bien interesados en la literatura y en el desarrollo del pensamiento. De ahí la ambigüedad del movimiento. No se puede negar que todo parte de unos sentimientos pisoteados que son una revelación de las motivaciones. Aún así, no eran revolucionarios, ni crearon disensiones, solo eran pensadores de raza negra dolidos que usaban imágenes tan fuertes como eran sus sentimientos en el momento en el que escribían. No rechazaban todo lo que el hombre blanco aportó al progreso, su negritud estaba abierta al aprendizaje, o incluso a incorporar algunas novedades; sin por ello sentirse obligados a renunciar a su propia esencia.

De hecho no se puede hablar del pueblo negro como de un solo ente, sino como un conjunto de formas de vivir que siguen una línea parecida. Y que en ocasiones aúnan sus fuerzas para defender su dignidad negra.

Así lo confirmo Césaire en una conferencia pronunciada en la Universidad de Florida, en Miami en 1987 cuando dijo: “La negritud es sobresalto, sobresalto de dignidad. Es rechazo, quiero decir rechazo a la opresión. Es combate, es decir combate contra la desigualdad (…)Con la negritud comenzó la empresa de rehabilitación de nuestros valores por nosotros mismos…” podríamos añadir que crearon autoestima.

Teniendo en cuenta que el concepto es algo vago y que no tiene estructura propiamente dicha, aunque evidentemente si tuvo un gran poder sentimental; se le reconoce el mérito de haber fortalecido la conciencia del pueblo negro. De haberle dado una razón a su distinto color de piel, una simbólica pieza arqueológica, que les recordaba quienes eran, dentro de un mundo apedazado en el que curiosamente parece que solo existieran dos razas, la negra sometida y la blanca dominante. Recordemos que el último de los estudiantes vivos, Aimé Césaire murió el 17 de abril de 2008, y con él la base de la corriente originalmente literaria de la Negritud a la espera de nuevos relevos.

(Publicado en la revista literaria CaÑaSanta en 2009)
Para más información sobre Césaire oír el discurso leído en francés aqui:

Nit de la Poesia–A peek into Catalan culture..

Percepción del inmigrante

La explosión migratoria de las últimas décadas está atemorizando a algunas personas, el crear un clima de temor hacia los inmigrantes ha sido la política que se ha seguido en algunos países a falta de una reglamentación y mentalidad poco preparadas para la acogida de otras culturas.

Según la revista Time un alto funcionario de un país europeo ante la nueva migración de los países bálticos después de la guerra de Yugoslavia comento que “no queremos que se sientan demasiado cómodos, lo que queremos es que se marchen”.

 Así que no toman demasiadas medidas contra los cabezas rapados u otros, que por xenofobia se permiten el lujo de atentar contra la vida humana.

En un país asiático donde la inmigración supone también un problema, un funcionario declaró que su trabajo consistía en “no dejar pasar a los extranjeros”.

Más extremas todavía fueron las declaraciones de un periodista francés quien comento que los extranjeros que emigran constituyen una amenaza por que son de raza distinta, hablan idiomas distintos y tienen un código de valores diferente y su conclusión fue que habría que deportar a tantos como fuera posible y aislar al resto.

De hecho, eso es lo que se ha hecho en muchos lugares crear getos que dificultan la integración.

La paradoja del geto es que es el paso intermedio entre la antigua patria y la nueva, y puede ser de ayuda para un recién llegado y la trampa para el que lleva tiempo.

Cuando el periodista Günter Wallraff hizo la experiencia de disfrazarse de obrero turco y trabajar en una fábrica de acero alemana, e hizo público lo que descubrió acerca del trato que se daba a los trabajadores extranjeros en Alemania, que a pesar de estar en situaciones de peligro para su salud se les amenazaba con la perdida del empleo, la opinión pública se escandalizó.

El emigrante

A menos de tener problemas económicos o políticos, nadie deja un lugar en el que esta bien y se siente seguro. (No incluyo en este texto a los emigrantes por causas de estudios o por adquirir experiencia profesional)

Luego es evidente que los emigrantes muy a menudo llegan en una posición de inferioridad, incluso en ocasiones sin tener ni tan siquiera los medios de volver a su país. Sencillamente no tienen a donde ir. Por si fuera poco, la mayoría tiene que enfrentarse al doloroso proceso de superar la angustia emocional que supone verse desarraigados de su entorno y el tener que esforzarse por adaptarse a un modus vivendi completamente extraño. En un informe de la revista U.S News & World Report se dice que los extranjeros empiezan por sentirse abrumados y luego excluidos y que para algunos, especialmente si ya son mayores el esfuerzo es muy grande, ya que pierden una primera patria y el problema se agrava al sentirse excluidos de la segunda de acogida.

 Por otra parte, para ser miembro activo de la sociedad es necesario para muchos aprender un nuevo idioma, la mayoría de las veces eso puede suponer la perdida de conceptos que solo se pueden expresar en el propio idioma de uno. Algunos han descubierto que leer en el nuevo idioma aún cuando al principio no se entienden todas las palabras, ayuda a saber ordenar las frases y a entender conjuntos de ideas. En realidad, no solo hay que aprender el nuevo idioma sino también toda la mentalidad que lo acompaña. He ahí la dificultad principal del emigrante, Milovan Djilas, escritor yugoslavo, lo expresó de esta manera: “Un hombre puede abandonarlo todo, un hogar, una región, un país, pero no puede abandonarse a sí mismo”

Alcanzar el equilibrio en la empresa de adaptarse y al mismo tiempo mantener intacta su personalidad y dignidad puede ser muy complejo. El resultado de esa adquisición, será sin duda muy positiva, tanto en mejorar relaciones con el nuevo entorno como ampliar el modo en como se percibe el mundo y sus diferentes componentes.

Otra dificultad a la que se enfrentan las unidades familiares de emigrantes es cuando los hijos asimilan el nuevo idioma y cultura más rápidamente que los padres y surgen fricciones dentro de las familias. Los padres que tradicionalmente se supone deben enseñar a los hijos, se sienten humillados ante unos hijos que les enseñan a ellos o incluso hasta les reprochan no adaptarse. Puede que sientan que se les esta perdiendo el respeto y eso haga que se aferren aún más a sus conceptos primeros. Según las autoras Mildred Sikkema y Agnes Niyekawa- Howard del libro “Cruzando el aprendizaje cultural y el autocrecimiento”, el proceso de aprender de otras culturas contribuye al crecimiento de la propia personalidad, el presuponer de antemano que sabemos lo que los demás piensan o que piensan como nosotros crea muchos malos entendidos, lo más sencillo cuando una reacción nos parece extraña es preguntar.

Publicado en Veu de Sóller el 15-03-2002

Se espera de la mujer que sea: esposa atractiva, amiga fiel, madre acogedora, sabia consejera, enfermera cariñosa, educadora talentuosa, empleada de hogar impecable, animadora incansable, consoladora comprensiva, que aporte ingresos a la casa (que rara vez son idénticos a los de un hombre en la misma posición social), que lo lleve todo con equilibrio y esté constantemente sonriente y de buen humor.

Una espera que, a parte de ser una utopía, es rara vez recompensada al mismo nivel. Esa es la cuestión por la que se crearon en su momento los movimientos feministas, la de reconocimiento de un trabajo femenino casi perfecto, que se denigra con facilidad. Y del derecho a la reciprocidad de valoración en todos los campos en que cada mujer pueda desarrollar sus diversas capacidades y autonomía en el proceso.

Breve historia del feminismo

Los historiadores sitúan el principio del feminismo en diferentes épocas, algunos en el Renacimiento, cuando efectivamente aparecen los primeros escritos reivindicativos sobre igualdad de educación, otros al comienzo de la Revolución Francesa con sus ideas igualitarias (1789 Olympe de Gouges escribe la declaración de Derechos de las mujeres y ciudadanas). Sin embargo, el movimiento más conocido es el de las sufragistas Inglesas que empieza en 1867, y nace después del rechazo en el parlamento Inglés de una moción encabezada por John Stuart Mill a favor del voto femenino. A partir de ese momento se pasa de una simple reivindicación de derechos a una lucha política, con feroces militantes. En España, la lucha empieza en 1918 con la creación de la ANME (Asociación Nacional de Mujeres Españolas). Aunque anteriormente a esa fecha, algunas de las defensoras españolas del derecho de la mujer, como la penalista Concepción Arenal, defendían su rol como esposa y madre, entendían que la vida de una mujer no podía centrarse solo en eso. En esa época las reivindicaciones de las mujeres eran de tipo social, más bien que de igualdad política. Fue en 1921, cuando la Cruzada de Mujeres Españolas dirigida por la periodista Carmen de Burgos, llevó a cabo en Madrid su primera manifestación callejera en pro del sufragio femenino. Todos estos episodios históricos muestran un profundo y autentico deseo de libertad de la mujer como ser humano, y revelan que el feminismo nace de una imposición de dominio y supremacía masculina que anulaba una comunicación basada en el respeto entre personas libres, inteligentes y civilizadas.

Feminismo en el S. XXI

El feminismo actual tiene variadas corrientes de pensamiento pero las dos principales son: la de reivindicación de la diferencia, y la de reivindicación de la igualdad. Las primeras no reclaman la igualdad con los hombres, simplemente el derecho de ser persona al mismo título que un hombre, sin renunciar a ninguna de las especificidades de su sexo. Luchan a favor de una sociedad equilibrada para todos los humanos. Si bien, su lucha no es contra lo masculino, consideran que deben defender la igualdad social y jurídica de su propio sexo. Las segundas parten de la base de que hombres y mujeres son iguales, en esta segunda categoría entran (según comentario de Lola G.Luna de la Universidad de Barcelona) las que optan por el lesbianismo político más que sexual, como muestra efectiva de que hombres y mujeres pueden ser idénticos. Por otra parte, feminismo no significa lo mismo en los países desarrollados que en los subdesarrollados. En la India, por ejemplo, el feminismo significa “escuchar los problemas de las mujeres, organizarlas, intentar impartirles conocimientos técnicos, así como sanitarios y dietéticos” según el comentario de una socióloga. Es un activismo práctico. En los países desarrollados el feminismo militante tiene evidentes connotaciones políticas. Situación de la mujer en el mundo Según el presidente del Banco Mundial, las mujeres efectúan las dos terceras partes del trabajo del mundo. En cambio solo perciben una décima parte de los ingresos mundiales y poseen menos del uno por ciento de los bienes del mundo. Mariblanca Staff Wilson, en su exposición Mujer y derechos humanos, comenta una gran parte de los abusos que se perpetúan contra las mujeres y las niñas en el mundo. Entre ellos, se destacan: la utilización sistemática de la violación como arma de guerra en conflictos armados, intimidación sexual en el trabajo, violencia domestica, mutilaciones genitales (según estimaciones habría cien mil millones de víctimas), infanticidio de niñas, prostitución forzada, tráfico de mujeres para la esclavitud, malnutrición (U.N.I.C.E.F en Asia calcula que el 14% de las niñas están desnutridas en contraposición al 5% de los niños), además de las violaciones de libertad de expresión, de movimiento, y de desarrollo de la personalidad. La lista es larga. Se cree erróneamente que solo en el tercer mundo, donde se tiene en la educación y la cultura, el machismo como ley, la mujer es víctima de esta clase de ignominias, sin embargo, según un informe de Scotland Yard, en un país europeo como es Inglaterra; cada seis segundos una mujer es agredida, y un 81% son maltratadas en su propio hogar.

Feminidad y Feminismo

Es innegable que la condición jurídica de la mujer, en el ámbito mundial, ha logrado cambios. En gran parte fundamentados en la influencia y desarrollo de los movimientos feministas. Sin embargo, un análisis de los hechos anteriormente enumerados muestran el abismo existente entre la ley y la aplicación de esta. Para una aplicación más eficaz, es necesaria la solidaridad de parte de hombres capaces de respetar la dignidad femenina, sin considerar ese respeto como un atentado a su propia dignidad. Las mujeres tienen opiniones, tienen derechos comunes a todos los seres humanos como al trabajo, a la libertad de expresión, a estudiar, a descansar, a tener ocio, acceso a la cultura y en resumidas cuentas a todo lo que les interese. The World Book Encyclopedia señala que las diferencias entre hombres y mujeres no son solo físicas, también en conducta e intereses. Mientras que algunas de esas diferencias son anatómicas, otras se aprenden. Es decir, se nace hombre o mujer, pero se aprende a ser masculino o femenina. Luego, los clichés de que el hombre no debe mostrar sus sentimientos, por que estos son exclusivos a la mujer o que los intereses de una mujer no pueden ir más allá de la puerta de su cocina, son cárceles al desarrollo humano.

Seria necesario redefinir los calificativos de masculinidad y feminidad, para que se apegaran más a la realidad de dos grupos sexualmente distintos, pero integrados por humanos cada uno de ellos con sus particularidades.

(Publicado originalmente en catalán en Veu de Sóller nº 656 el 21-12-01)